Científicamente Demostrado: El vínculo entre un perro y su humano se parece mucho al que existe entre un bebé y su madre. Descubre aquí por qué.

el-vinculo-entre-un-perro-y-su-humano-se-parece-mucho-al-que-existe-entre-un-bebe-y-su-madre

Todo aquel que ha tenido la suerte de convivir con un perro sabe lo fuerteque puede llegar a ser la conexión con el animal. El amor que sentimos por ellos es tan fuerte y tan profundo que puede incluso compararse con el de una madre y su hijo. Para quien no lo haya experimentado puede parecer exagerado o incluso imposible, pero no se trata de una leyenda urbana. Hay estudios cientificos que lo rspaldan. La clave está, como casi siempre, en las hormonas porque al final el amor es eso, cuestión de química.

Estudios realizados por científicos del departamenti de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad de Azabu, en Sagamihara, Japón, demuestran que la oxitocina, conocida popularmente como la hormona del amor, es la responsable de que la conexión que se establece entre un perro y su humano sea tan fuerte como la que se crea a nivel biológico entre padres he hijos. Simplificando mucho, el simple contacto visual es suficiente parra crea ese amor. Bonito ¿No? El estudio fue publicado hace un tiempo por la revista Science, de la Asociación Estadounidense para el Avance de las Ciencias (AAAS).

Cuando una madre mira a su bebé a los ojos, los niveles de oxitocina del bebé aumentan, lo que hace que el bebé vuelva a mirar a los ojos de su madre y que esta a su vez libere más oxitocina, desencadenando una retroalimentación positiva que, según estudios, crea un fuerte vínculo emocional entre la madre y el niño, lo que contribuye a la supervivencia de la especie. Los investigadore del equipo japonés liderado por Takefumi Kikisui querían averiguar si ocurría lo mismo con los perros. Para ello, llevaron a cabo varios experimentos con 30 perros, 15 hempras y 15 machos, de diferentes razas y edades, y sus dueños, 24 mujeres y 6 hombres.

A German Short haired Pointer kisses her handler as they wait to be judged in the Sporting Group at the 131st Westminster Kennel Club Dog Show at Madison Square Garden in New York, February 13, 2007.   REUTERS/Mike Segar (UNITED STATES) - RTR1MDF6

En uno de los estudios, se recogieron muestras de orina tanto de perros como de humanos y luego se pidió a los propietarios que interactuaran con su animal en una habitacion durante 30 minutos. En este tiempo, los propietarios, en su mayoría, se mostraron afectuosos, acariciaron a sus animales y hablaron con ellos. También se miraron a los ojos, algunos durante un par de minutos, otros durante unos segundos. Luego, se les repitieron las pruebas de orina y se analizaron los resultados. Los niveles de oxitocina de ambas especies aumentaron tras el contacto visual prolongado. Cuanto más contacto visual, mayor aumento en los niveles de la hormona del cerebro. En las parejas que estuvieron más tiempo viéndose a los ojos, los perros, tanto machos como hembras, tuvieron un aumento de 130% en los niveles de oxitocina. En el caso de los humanos, el aumento del 300%, tambien en ambos sexos. En las parejas no se vieron mucho a los ojos, no hubo aumento de oxitocina.

El mismo experimento se realizó con lobos domesticados. Pero, a pesar de tener una buena relación con sus humanos, los lobos, a diferencia de los perros, no buscaron el contacto visual y sus niveles de oxitocina no aumentaron. Como explica Kikusui: “Los lobos que tienen una relación muy estrecha con sus criadores no pueden estimular la oxitocina en ellos, posiblemente debido a la falta de contacto visual. El uso de este contacto visual hacia el dueño es diferente entre los perros y los lobos, y esta es la razón por la que los lobos no tienen este tipo de vínculo con los humanos.”

La segunda fase consistió en recoger muestras de orina de antes y después de la interacción, pero esta vez con una diferencia importante: los investigadores rociaron oxitocina en el hocico de algunos perros antes de que interactuaran con los humanos. Las hembras que recibieron la oxitocina pasaron un 150% más de tiempo mirando a los ojos a sus dueños, quienes a su vez tuvieron un aumento de 300% en sus niveles de oxitocina. No se observó, en cambio, ningún efecto en perros machos o en perros que fuero rociados con unaerosol que contenía una solución salina y no oxitocina. Científicos sugieren que el aerosol nasal puede haber afectado sólo a las hembras porque la oxitocina desempeña un papel más importante en la reproducción femenina, siendo clave durante el parto y la lactancia.

A woman takes care of a dog at an evacuation center for pets and their owners near an area devastated by an earthquake and tsunami in Kesennuma, north Japan March 17, 2011.   REUTERS/Kim Kyung-Hoon (JAPAN - Tags: DISASTER ANIMALS) - RTR2JZS7

Las conclusiones del estudio son claras: “El mismo mecanismo de conexión, basado en el aumento de la oxitocina al mirarse, que fortalece los lazos emocionales entre las madres y sus hijos, ayuda a regular también el vínculo entre los perros y sus dueños.” Esto explica también por qué los perros se han familiarizado con gestos humanos que resultan mucho más difíciles de aprender para otros animales. Es alucinante lo que se puede conseguir con una “simple mirada”, que en realidad, como ha quedado demostrado, de simple no tiene nada.

Fuente: theobjective.com

Comentarios

Comentarios

Compartir en FacebookCOMPARTIR EN FACEBOOK Compartir por whatsappCOMPARTIR POR WHATSAPP

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *