Este monasterio adoptó a un perro callejero que se convirtió en un monje.

Él es el Hermano Bigotón, un perrito que vivía en la calle pero ya no más: se convirtió en un miembro honorario del Monasterio de San Francisco.

El santo que la da su nombre al Orden Franciscano es conocido como el patrón de los animales…

Por eso, no debe extrañar a nadie que los monjes le hayan dado una mano amiga al canino que solía vivir en la calle

Ahora es un perrito feliz que puede disfrutar la vida al máximo. “Ahora lo único que hace es correr y jugar”

“Aquí todos los hermanos lo queremos mucho. Es una criatura de Dios”

¡Hasta tiene su hábito personal! Tal vez la inspiración divina lo tocó, porque podemos verlo desempeñando sus funciones como monje

“Aquí está el Hermano Bigotón predicando para los peces”

El proceso de adopción de Bigotón comenzó gracias al Proyecto Narices Frías, una organización local de rescate animal

Esperan que este caso pueda inspirar a otros monasterios a ayudar perritos en situación de necesidad

“Si más iglesias adoptaran perros… seguro que los feligreses seguirían el ejemplo”

 

Fuente: holawamiz.com

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